Algunas de las turbinas eólicas instaladas a lo largo de la franja de la costa sur de México como parte de la reforma energética presentan fugas de aceite que podrían contaminar la tierra y el agua de comunidades cercanas.
El mes pasado, en Juchitán, Oaxaca se llevó a cabo una limpieza en torno a un generador propiedad de Electricité de France, al parecer de un lubricante color cobre.
De acuerdo con la versión de la dueña de la tierra donde se encuentra la turbina y que la alquila a la firma francesa, dijo que llegó a la escena tras ser alertada por un vecino. “Era una pestilencia, olía como una especie de aceite quemado o amoníaco“.
Asimismo se ha informado sobre problemas similares a lo largo del istmo de Tehuantepec, uno de los lugares más ventosos del hemisferio occidental.
Editado por Lorena González Guzmán
Fuente: El Financiero